El agente responde WhatsApp, Instagram, email y SMS en la misma pantalla. La plataforma se ocupa del resto: enrutamiento por equipo, SLA en la conversación, ventana de 24 horas de Meta y el agente de IA respondiendo primero cuando tú quieras.
Quien atiende en cuatro herramientas repite preguntas, pierde contexto y responde fuera de plazo. Aquí la conversación es del contacto, no del canal — si empezó en Instagram y volvió por WhatsApp, es el mismo historial.
Cada cola tiene su tiempo de primera respuesta. El contador corre en la conversación, cambia de color al acercarse al límite y avisa a la supervisión antes de vencer — no después.
Cada mensaje recibido abre una ventana en la que respondes con texto libre. Fuera de ella, solo plantilla. El inbox lo controla solo, para que nadie se equivoque por despiste al final del turno.
Notas internas con autor y fecha, documentos intercambiados en cualquier canal, grupos de cobros por empresa y el historial completo de conversaciones. Se abre con un clic y está cerrada por defecto, para no robar espacio a la conversación.
En una cola responde sola y transfiere cuando no resuelve. En otra, solo sugiere el borrador y el humano decide. En una tercera, está apagada. La decisión es tuya, cola por cola.
Carga por agente, conversaciones a punto de incumplir el SLA, colas sin nadie disponible y lo que la IA está resolviendo sola. Todo en tiempo real, sin exportar una hoja de cálculo.
Ver tareas y seguimiento →No es una lista de funciones: es lo que el equipo deja de hacer a mano treinta veces al día.
No hay una semana de formación. Quien ya ha atendido en cualquier herramienta de chat reconoce la pantalla; lo que cambia es dejar de saltar entre pestañas.
“El control de la ventana y el SLA en la conversación acabaron con la discusión entre operación y supervisión. Ya nadie descubre el retraso al día siguiente.”
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